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Casa de estilo canario rehabilitada con cariño, rezuma tranquilidad y, sobre todo, olor a tierra, a viñas, a campo. Usted desde cualquiera de sus tres habitaciones dobles puede escuchar el sonido del mirlo, o el arrorró de los alisios. Se puede asomar al balcón canario y contemplar durante horas al imponente Teide, atardeceres, o aproximarse al mar en menos de 15 minutos. Los baños son tres (uno con burbujas) y el patio posee una barbacoa donde se pueden vivir buenos momentos o malos, eso depende de ustedes.
Servicios:
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