RUTA DE LA MARMOTA

Los primeros pasos de nuestra excursión transcurren por un amplio y señalizado camino (G.R.II ) entre un bosque de abedules, pinos negros, tilos, álamos temblones y pinos silvestres. También nos encontraremos con especies arbustivas interesantes como el rododendro, el serval de cazadores, el mostajón y el arándano; así como pinzones vulgares y carboneros garrapinos.

A los 5-10 minutos dejaremos el camino de la derecha para continuar rectos por el camino señalizado y a 100 metros llegaremos a un gran muro de contención de aludes sobre la barranquera o canal. Son fácilmente observables pequeños rebaños de sarrios, que pueden ser seguidos desde el cielo por el buitre leonado o el águila real.

El sendero continúa ascendiendo entre un pinar joven de pino negro, tras el cual se abre un claro herboso con grandes bloques donde encontramos las primeras colonias de marmotas, especialmente notorias por sus fuertes chillidos y sus madrigueras, excavadas al amparo de grandes bloques de granito. Desde este punto se domina una amplia panorámica de los picos de Argualas (3.046 m) y Garmo Negro (3.051 m.) e Infiernos (3.082).

Por una fuerte pendiente, en continuos zigs-zags, el camino se eleva cresteando por una loma hasta llegar a un cruce de caminos junto a la tubería metálica que canaliza las aguas de los ibones de Brazatos. Hay que desviarse en este punto a la izquierda durante un kilómetro aproximadamente, para después conectar de nuevo con el camino de subida, continuando por éste hasta el punto de partida inicial.

Si continuamos rectos en el citado desvío, ascenderemos por grandes pedrizas hasta el embalse de Brazato. Cruzando la presa en dirección suroeste, podremos observar a nuestros pies el Ibón inferior de Brazato, dominado por el pico de Bacías de 2.760 m.


LAS MARMOTAS

Son roedores terrestres de costumbres diurnas emparentados con las ardillas y caracterizados por atravesar un dilatado proceso de letargo durante el invierno, influenciado por la existencia de nieve y la ausencia de alimento.

Miden unos 60 cms. y pesan entre 4 y 6 kilos; el pelaje es de color pardo grisáceo, denso y abundante, lo que unido a su corta cola y cuello les confiere un aspecto rechoncho.

Viven en áreas de montaña donde existen zonas de sustrato blando, soleadas y con disponibilidad de alimento. En estos lugares construyen sus madrigueras, dotadas de varias bocas de entrada y salida y diferentes dependencias perfectamente distribuidas: despensas, letrinas y zonas de descanso y reproducción.


CONSEJOS ANTES DE INICIAR LA RUTA

1/ Utilizar ropa ligera y de colores discretos. Conviene llevar ropa de abrigo.
2/ Usar calzado cómodo, de suela resistente y que sujete el tobillo, preferiblemente botas.
3/ Llevar mochila para poder transportar cómodamente la comida, la ropa y otros útiles.
4/ Tener un mínimo sentido de la orientación. Llevar siempre dibujo del itinerario y, a ser posible, mapas de la zona.
5/ Observar los animales de manera discreta y silenciosa.
6/ No arrojar basura.
7/ Intentar realizar la ruta con buen tiempo y previsión climatológica estable.


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