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Revista electrónica de Guiarural.com Nº 16 - Febrero 2006 |
| EL ANTIGUO CAMINO DE SANTIAGO POR TIERRAS DE LEON |
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Antecedentes históricos Las monarquías españolas, muy necesitadas de recursos por la lucha contra la presencia árabe, conscientes de la importancia de este hecho y la repercusión que tendría para sus intereses políticos y económicos, colaboraron muy activamente en el éxito del camino santo, en especialmente los reinos de León, Castilla, Aragón y Navarra. De todas las rutas posibles de peregrinación a Santiago, el publicitado y señalizado como camino oficial para los peregrinos que buscaban ganar el Jubileo, es el llamado Camino Francés, en el que tuvieron una gran responsabilidad organizativa los monjes galos de Cluny, introducidos y financiados por reyes españoles, como Fernando I o Alfonso VI, y que recibe este nombre, además de por el origen de sus creadores, por partir de aquellas tierras. Coexistían y son recordados y utilizados hasta hoy otros muchos caminos dependiendo, entre otros factores, de la procedencia e intereses del peregrino, como son el Camino Inglés, el Camino Norte, el Camino Portugués o el Camino del Sudeste, entre otros. Pero ninguno con la trascendencia y promoción del llamado Camino Francés, auténtica autopista de peregrinos y primera ruta turística organizada conocida en el mundo. Sin embargo, en el siglo IX la mayor parte de la Península Ibérica estaba repartida entre las distintas tribus árabes, llegando los límites de su influencia hasta la parte más meridional de la cordillera Cantábrica. En el reparto posterior a la invasión musulmana, la zona noroccidental de la península fue ocupada por las tribus bereberes. Estas tribus, sin aún una organización política pero con constantes razzias y movimientos de hostigamiento a las poblaciones cristianas, hacían muy inestable y peligrosa la frontera sur, lo que originó que esta se protegiese construyendo toda una serie de castillos y fortalezas, a la sombra y protección de los cuales se fundaron infinidad de monasterios. Dada esta ocupación árabe de la Península, constituía un verdadero peligro salirse de los límites de la protección de estos castillos, así que los peregrinos de aquellos primeros siglos IX, X e incluso XI debían de tener mucho cuidado de los caminos que elegían para llegar a Santiago. Aún más los peregrinos europeos, sobre todo los franceses, que ni siquiera confiaban demasiado en los peninsulares como para aventurarse más allá de la protección de esta línea fortificada que detenía las iras del musulmán. De forma que en aquellos años, los caminos de peregrinación discurrían por la vertiente norte y sur de la cordillera, siguiendo las calzadas romanas existentes en la época, cruzando los ríos por los puentes romanos, visitando los numerosos lugares de devoción de la ruta y buscando la protección de los monasterios y castillos. Unas rutas olvidadas muy distintas a la francesa, que discurría, como decimos, por territorios peligrosos en aquellos tiempos. Tal y cómo está demostrado y autentificado, no solo a través de la propia constatación en estas iglesias y ermitas, y en toda clase de bajorrelieves, hospitales de peregrinos o profusión de datos que así lo atestiguan, sino en estudios historiográficos, el Viejo Camino de Santiago por Tierras de León cruza toda la provincia de oeste a este, comenzando en el pueblo de Caminayo, en el ayuntamiento de Valdertueda, y terminando en Cacabelos, donde se une finalmente al camino Francés. El Viejo Camino de Santiago recorre a su paso por León los municipios de Valderueda, Cistierna, La Ercina, Vegaquemada, Boñar, Valdepiélago, Vegacervera, Pola de Gordón, Carrocera, La Robla, Soto y Amió, Riello, Murias de Paredes, Igueña, Noceda, Bembibre, Congosto, Cubillos, Cabañas Raras y Cacabelos. Este Viejo Camino de Santiago por tierras leonesas, relegado por la abrumadora presencia del Camino Francés, ostenta, por tanto, una riqueza cultural digna de ser reivindicada y que, además, conserva una belleza paisajística poco común, con valles vírgenes de la categoría de Peñacorada, Valcasar o Padormino. Un camino que debe ser conocido y recuperado. |