La Guí@ Rural
Revista electrónica de Guiarural.com


Nº 17 - Marzo 2006

MORATALLA, BALUARTE DE LA FRONTERA

Como mucha gente de la ciudad de Murcia, habíamos estado varias veces en Caravaca pero nunca en Moratalla, y ya era hora de visitar a la vecina 'menor' que todo el mundo elogia pero en realidad pocos conocen. Fuimos a pasar un fin de semana con unos amigosy nos alojamos en un lugar al azar que resultó ser todo un acierto: la casa rural Los Granadicos, a siete kilómetros de Moratalla. Llegamos el viernes por la tarde y aprovechamos para pasear un poco por el pueblo.

Lo primero que fuimos a visitar fue la Iglesia de Santa María de la Asunción, que nos llamó mucho la atención por su aspecto de fortaleza y sus enormes proporciones. Su construcción comenzó en el siglo XV, y está inacabada, debido a que Felipe II paró las obras cuando aún faltaba por ejecutar una tercera parte del proyecto, con el argumento de que ya cabía en ella varias veces la población. Llegamos a tiempo de ver el atardecer desde el mirador que hay en la entrada, y allí nos quedamos hasta la caída del sol saboreando la preciosa panorámica de los campos y la Sierra que se alcanza desde allí. Anduvimos un rato por aquí y por allá sin rumbo fijo con el fin de empaparnos del ambiente del pueblo, que al estar situado en lo alto de un cerro, da lugar a un entresijo de callejuelas empinadas por las que da la sensación de que el tiempo no pasa. Se trata de un entramado de cuestas de gran sabor morisco, muy bonitas pero agotadoras, así que como apretaba el hambre, decidimos cenar en la tasca del Luquillas, donde nos pusimos hasta las cejas de embutido casero, conejo con tomate y hasta migas (qué valor), vino y por supuesto los postres típicos del pueblo (el mazapán, una delicia).

A la mañana siguiente fue todo un lujo poder despertarse envueltos por los apacibles sonidos del campo. Quisimos ver primero el castillo, dominio de la Orden de Santiago y uno de los baluartes de la frontera con el reino de Granada. Es pequeño, pero muy bravo y nos encantó. El resto del día lo empleamos en recorrer una ruta que llega hasta el campo de San Juan, partiendo del Camping de La Puerta, bastante cerca de Moratalla. Hacía un día perfecto para esta actividad: mañana fría pero soleada. La verdad es que es un recorrido largo, pero no tiene demasiada pendiente, así que con paciencia y buena compañía merece la pena. Nosotros pensábamos que no podríamos llegar ni a la mitad, y al final lo conseguimos. Para mí, el mayor atractivo del recorrido es sin duda el encuentro y desencuentro constante con el río Benamor a lo largo del camino, cuyo cauce está bordeado por acantilados rocosos cubiertos de denso bosque de pino y encina. El río va forma formando pozas en las que algunos nos atrevimos a meter los pies. Lástima que no fuese verano para darnos un buen baño.

Desde El Campo de San Juan nos acercamos a ver el impresionante castillo musulmán construido sobre un altísimo peñon que domina la llanura desde Benízar. El castillo está en ruinas, pero el emplazamiento es un nido de águilas inexpugnable. Así, con esa vista tan evocadora de tiempos más belicosos, nos despedimos del pateo y nos fuimos a celebrarlo de la mejor manera posible: en la chimenea de Los Granadicos con un buen vino y toda la tranquilidad de la noche.

Yolanda Castaño. Murcia


Cerrar

© Copyright 2004-2006 VTS-MAS