La Guí@ Rural
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Nº 21 - Julio / Agosto 2006

En piragua por el Tiétar









La naturaleza en esta zona es privilegiada y podemos practicar todo tipo de deportes y actividades con el respeto que se merece este entorno. Una de las más indicada para estas fechas es bajar en Kayak por el río Tiétar, con niños o solo adultos (grupo mínimo 2 personas).
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En la estación seca mantiene el agua suficiente para que circulen nuestros kayaks, cubriendo por la rodilla aproximadamente el 60% del recorrido. Esto permite que nuestros recorridos sean aptos hasta para el que más miedo tenga al agua puesto que precisamente en los suaves rápidos que nos encontramos es donde menos cubre (algo normal por cierto). Es en esta estación cuando más se animan las mamis con niños pequeños. Pero no te equivoques pues conocemos los mejores lugares para el baño con fondos de arena y una agradable corriente llena de pececillos.
El agua del Tiétar es templada, estamos en el curso bajo de un río. Solemos empezar a bañarnos ya desde principios de primavera y a veces antes. En la estación húmeda el nivel del río fluctúa arriba y abajo dependiendo del cierre o apertura de la presa del Rosarito. Hay ocasiones en que lo encontramos casi tan tranquilo como en el verano y otras en que el nivel sube un metro o más y se adquieren grandes velocidades. Momento que esperamos con ansiedad los ya experimentados. Entonces sólo habrá que manejar bien el timón y tener buenos reflejos.
En la estación seca se acumulan grandes cantidades de aves de diversas especies buscando precisamente los lugares en que el río lleva poca agua, donde pescan habitualmente (sobre todo grandes zancudas).
En la estación húmeda se instalan los cormoranes que no tienen ese problema pues se sumergen para encontrar los peces. Aparte de ellos, si hay suerte, podrás ver las especies faunísticas más comunes según la época del año.
Las riberas del Tiétar están pobladas de árboles. Los más frecuentes son el fresno, el aliso, el almez, el chopo y las sauceras. En algunos tramos podremos observar ejemplares aislados de olmo y cuando cruzamos los pinares autóctonos del Tiétar (recientemente declarados corredor biológico y de la biodiversidad) aparte de los pinos observaremos robles y alcornoques. Muchos ejemplares son gigantescos lo que hace más sorprendente aún este paraje y como la mayoría de las especies son de hoja caduca imagínate el otoño tan espectacular que nos depara el río.
El paisaje en invierno visto desde el agua con las cumbres de la sierra de Gredos nevadas es también fascinante.
Si la estación húmeda es favorable se forman nuevas pequeñas islas e islotes que se van cubriendo de vegetación, algunas son reliquias de tiempos prehistóricos y su extensión es de varias hectáreas. En ellas tienen su refugio un montón de especies animales y vegetales. Curiosamente algunas han desaparecido en aras del progreso y del desarrollo del país, es decir, se las llevan para hacer cemento. Tomarla del río es fácil, no hay que pagarla y así se abarata el precio de la construcción a costa de nuestro patrimonio natural.
El lecho del río es de arena en su mayoría con lo que emergen infinidad de playas diferentes cada buen año de lluvias. No hay grandes rocas, no temas golpearte con nada.

(Cortesía de El Mirador de la Vera)


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