La Guí@ Rural
Revista electrónica de Guiarural.com

Nº 26 - Enero 2007

¿MOLINOS O GIGANTES?




Río Ulla (lugo)

... En esto se descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo... Así comienza el capítulo VIII del Quijote, haciendo referencia a la que hoy en día es una de las imágenes más emblemáticas de toda Castilla La Mancha, y parte del primer tramo de la famosa Ruta. En época de Cervantes los molinos eran muy numerosos, y éste es sin duda el paisaje característico de Campo de Criptana, cuajado de los gigantes cuya sombra avanzaba hacia el hidalgo por el Cerro de La Paz.

Según el catastro que mandó redactar el marqués de la Ensenada en el siglo XIX, existían entonces 34 molinos, todos ellos bien detallados con su nombre (cada uno tiene el suyo propio), y el nombre de sus dueños, aunque por los vestigios arqueológicos se sabe que llegaron a ser mucho más numerosos. A los años de guerra civil y posguerra sobrevivieron tres molinos: Burleta, Infanto y Sardinero, quedando los demás como ruinas abandonadas. Sólo a partir de los años 50 se comprendió la importancia que tenían, y se emprendieron tareas para su restauración y recuperación del entorno.Actualmente pueden verse desde lejos hasta diez molinos, de los cuales los tres supervivientes a la guerra conservan su estructura y mecanismo originales. Otros están convertidos en museos, como el Inca Garcilaso, que es un museo de labranza, el Pilón, museo del vino, el Culebro, museo de la actriz Sara Montiel, o el Lagarto, de la Poesía. El origen del núcleo urbano se remonta al siglo XIII, y en su día fue uno de los más importantes centros de molienda de cereales de todo el país, venido a menos cuando el cereal americano comenzó a llegar a un precio mucho más bajo. Actualmente el lugar cuenta con una población de 13.000 habitantes, y todas las calles que rodean el Cerro de la Paz conforman el núcleo primitivo de la ciudad. Todas están en cuesta, lo que hace a Criptana diferente del resto de pueblos manchegos, generalmente ubicados en el llano. A finales del siglo XVI muchas familias moriscas venidas de Granada se refugiaron en la parte este del poblado, y desde entonces este nuevo barrio fue conocido como el Albaicín. Aparte de los molinos, es el Pósito Real el edificio civil más relevante de la villa. Fue construido en el siglo XVI. Su función era la de guardar el grano (principalmente trigo) y, regido por el Ayuntamiento, tenía la misión de prestarlo a los labradores en épocas malas y en unas condiciones económicas muy favorables. Además regulaba el mercado del trigo cuando su precio tendía al alza de manera alarmante. Y finalmente, en un entorno de casas azules y blancas construidas entre el intenso azul del cielo y el marrón de la tierra castellana, tendremos que sentarnos en alguna fonda con bastante mejor suerte que el ingenioso hidalgo, a deleitarnos con las obligadas gachas manchegas con tropezones, un poco de queso y otro tanto de vino, para aderezar nuestra visita con los ancestrales sabores de esta tierra.


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