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En el norte de Castellón es costumbre para San Antonio -desde primeros de enero a mediados de febrero- celebrar las típicas hogueras. Cada pueblo celebra ésta fiesta lúdico-religiosa de manera diferente pero en el fondo, todas son similares.
A fin de que no coincidan unos pueblos con los otros y toda la comarca pueda disfrutar de la fiesta de todos, cada fin de semana se celebra en un municipio distinto. De manera que durante todos los fines de semana de enero y algunos de febrero puede encontrarse ésta tradicional fiesta ancestral en el Maestrazgo.
Desde finales del S. XIV se celebra en estas tierras dicha fiesta en honor a Sant Antoni del Porquet (siempre se le representa junto a un cerdo), para unos, este animal representa el demonio que lo tentó y para otros, los animales que domesticó, por eso es el patrón de los animales y los ganados. En la edad media se intodujo la costumbre de tener cerdos por la calle para que la gente los alimentara. Su carne se destinaba a los hospitales o se vendía para recaudar dinero para la orden. Todavía hoy, en muchos de éstos pueblos se rifa el cerdo para sufragar la fiesta (como anécdota se cuenta que a mediados del S. XX, la noche anterior a la rifa del cerdo, en la casa del cura de Xert, ya se cocía la cebolla para las morcillas del día siguiente).
Durante algunos días, o simplemente aquel día, siempre sábado, se preparaba una gran hoguera, a la que se le prendía fuego por la tarde-noche. Podemos destacar por ejemplo, el Sant Antoni de Vilanova d´Alcolea donde los caballos saltan las llamas de las hogueras que se reparten por todo el pueblo, la del Forcall, dónde los asistentes cruzan la hoguera (por dentro) por un pasillo que se ha dejado entre los grandes troncos, la de Xert donde suele quemarse algún ejemplar seco de olivo acompañado de los demonios, la de Todolella, la Santantonà, con la escenificación de las tentaciones de Sant Antoni Abad, la de Morella, la de La Jana o Traiguera con la representación teatral de la vida del Santo, etc... Ya por la noche, todos los visitantes cenan cordero, chuletas y morcillas a la brasa acompañados de alcachofas hechas en la misma hoguera. La cena suele terminar con un baile popular.
Al día siguiente, el domingo, se celebra la tradicional misa con procesión y bendición de los animales. Primero van pasando todas las mascotas con sus propietarios y luego el público en general. A cada uno se le hace entrega de la típica "coqueta de Sant Antoni", pasta dulce hecha con agua, aceite, aguardiente y harina.
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