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Situados en un día cualquiera de febrero del siglo XIX, accederemos al navarro Valle de Roncal por tierras aragonesas a través de una estrecha senda que discurre entre la Foz que el río Esca forma entre los altos del Borreguil (1.420 m) y la Virgen de la Peña (1.294 m). Se trata del Camino Real del Valle de Roncal, paralelo a las fuertes corrientes y rápidos que el Esca dibuja y serpentea a lo largo de la majestuosa Foz de Burgui.
Antes de llegar al pueblo, nos cruzaremos con el calero, preocupado por mantener vivo el fuego que alimenta su calera, un horno formado por piedras calizas construido en forma de cúpula con el que obtener posteriormente la cal para enlucir las fachadas de las casas, desinfectar el ganado ovino de la zona o desparasitar bordas y árboles frutales.
Afanado en su quehacer, nos encontraremos también con el nevero, encargado de acarrear en caballerías con esportizos la numerosa nieve caída durante el invierno hasta la nevera medieval, o nivera, pozo subterráneo de piedra donde la prensará y la conservará limpia y compacta hasta el verano, cuando la venderá a los vecinos del pueblo para refrescar bebidas, conservar alimentos o bajar las fiebres.
Siguiendo este Camino Real, divisaremos en las cumbres cercanas el incesante humo procedente de las carboneras y oiremos el cantar de las hachas y tronzadores de los almadieros al tirar los árboles en los pinares.
Nos toparemos con las lavanderas, que lavan y tienden su colada junto a la orilla del Esca. Con los pastores y cabreros, que conducen su rebaño hacia los sotos en busca de pastos verdes entre la nieve. Y veremos a las almadías discurrir río abajo conducidas por intrépidos y arriesgados tripulantes, los almadieros, que con pericia y arte dan salida río abajo a las masas forestales pirenaicas, formando balsas de madera que navegan buscando un tranquilo río, Aragón primero y Ebro después, donde vender la madera.
Llegaremos a la villa de Burgui, que nos recibe con su inconfundible puente medieval de estilo romano, con sus cuatro arcos, su viejo peralte y sus tajamares para rasgar las aguas mayencas y crecidas del río roncalés. Divisaremos en lo alto del poblado una kukula o cima, donde en tiempos se asentara importante fortaleza para la defensa del valle y del reino navarro, y que se mantuvo en servicio hasta comienzos del siglo XVI a raíz de la conquista de Navarra por parte de los castellanos.
El pueblo, sumido en una densa niebla en la que tímidamente intenta asomar un suave sol, lo recorreremos por sus calles empedradas, sus casonas de teja curva con aleros saledizos y sus chimeneas cilíndricas de las que brotan columnas de humo procedentes de los hogares en los que sus moradores sacan adelante estos fríos inviernos, sentados junto al crepitar del fuego.
Ahora, en nuestro siglo XXI, accedemos al Valle de Roncal por una carretera arrebatada a fuerza de pico y dinamita a la Foz de Burgui, también paralela al río Esca y a un sendero, hoy interpretativo y habilitado como mirador de aves, denominado antaño Camino Real.
No encontraremos al calero ni al carbonero ni al nevero, pero sí una calera, una carbonera y una antigua nevera medieval reconstruidas en memoria de aquellas antiguas formas de vida y de trabajo de la zona. Y es que bajo la marca turística “Burgui, pueblo de los oficios” sus vecinos se afanan de forma admirable en la recuperación del patrimonio etnográfico e histórico de la villa.
También veremos una almadía varada en la orilla, a la espera de que las nuevas generaciones de almadieros rememoren, dentro de una gran expectación popular y festiva, el antiguo sistema de transporte de la madera por el río. Y es que el Día de la Almadía, declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional, congrega año tras año a miles de curiosos ansiosos de participar en este mágico ritual del agua y la madera.
Burgui mantiene en la retina del visitante ese sabor de pueblo pirenaico, pintoresco, acogedor y tranquilo. Viendo pasar el tiempo, pero con la ilusión de los burguiarras en recuperar su identidad, la identidad de un pueblo, con una envidiable apuesta de promoción turística y recuperación etnográfica.
Bienvenido a Burgui. Pasee por sus callejuelas empedradas y sus casas típicas, visite los distintos oficios reconstruidos y el acogedor Museo de la Almadía, deguste su tradicional pan de horno de leña y su queso artesano, recorra sus senderos y ascienda a sus cumbres, contemple un río Esca enfurecido a su paso por la foz, converse con sus paisanos, deléitese con sus paisajes y déjese llevar al pasado. Quién sabe, lo mismo coincide todavía con el rebaño de ovejas y cabras camino del puerto en el Pirineo.
Servicios:
Hotel Rural El Almadiero: 948 477086
Casa Rural Etxe Txiker: 696 625762
Autoservicio Ara: 948 477009
Autoservicio Borro Etxea: 948 477053
Bar Zati Berri: 948 477071
Bar Petrotx: 948 477063
Panadería Ezker: 948 477041
Quesería Larra: 948 477046
Teléfonos de interés:
Ayuntamiento de Burgui: 948 477007
Museo de la Almadía: 948 477153
Oficina de Turismo de Roncal: 948 475256
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