Segovia. Municipios de Sepúlveda, Sebúlcor y Carrascal del Río. 5.037 Ha. Declarado en Junio de 1989. Ver Mapa
Es un profundo cañón con farallones rocosos de más de 27 km de longitud y 100 m de altura, formado por la erosión de las aguas del río en las calizas de la paramera. Al suroeste del parque hay interesantes formaciones de dunas formadas por los vientos dominantes del noroeste, hoy recubiertas de pinares de repoblación.
Hay 3 zonas botánicas principales: la paramera con sabinares y enebrales; los cortados, con endemismos ibéricos importantes; el fondo del cañón con alisos, sauces, fresnos y otros árboles de ribera. Hábitat ideal para buitres leonados, con más de 360 parejas censadas, -una de las mayores colonias de Europa- y toda clase de rapaces: águila y búho real, halcón peregrino, alimoche... La avifauna es muy amplia y se puede considerar el valor natural más importante del parque. Entre los mamíferos, el tejón, la garduña y la comadreja, incluso algunas nutrias. Entre los reptiles y anfibios, la lagartija colilarga y la culebra viperina.
El poblamiento en el territorio del parque es remoto, como lo prueban sus cuevas con grabados de la Edad del Bronce. De la época romana, restos de calzadas y puentes. De la edad media las preciosas ermitas románicas de San Frutos y La Hoz, ésta en ruinas. Y, naturalmente, la propia villa de Sepúlveda con sus magníficas iglesias románicas de El Salvador y la Virgen de la Peña, o la Villa de Duratón, con su espléndida Iglesia románica de La Asunción. La ruta más sencilla a pié es la que, partiendo de Villaseca, permite visitar la ermita benedictina de S. Frutos y bajar hasta el río cerca del pequeño embalse de Burgomillodo. Para transitar por las zonas de reserva es necesaria autorización de Enero a Julio (los grupos, todo el año).