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DESCRIPCIÓN
Cuenta la tradición que en el s. XIV, el alcalde de la villa mandó ejecutar a 4 bandidos, pero luego se arrepintió y como penitencia participó en la procesión de Jesús Nazareno amortajado y metido en un ataúd. Siglos después, cada tercer domingo de Septiembre, los vecinos que han superado un trance de muerte se hacen llevar de la misma manera (dentro o fuera de la caja) por sus deudos y amigos.
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